viernes, 9 de septiembre de 2011

5 recursos online ideales para estudiantes

Con la llegada de Septiembre, nos encontramos cara a cara con el regreso a clases. Personalmente, como estudiante recurro mucho a internet, pero no soy la única que, ante alguna asignación especial, lo primero que escucha de boca de sus profesores es “por favor, no recurran a Internet como fuente para sus trabajos”. Sin embargo, existen algunas fuentes online que pueden ser muy prácticas y que nos pueden ahorrar un viaje a la biblioteca.
Esta semana también les presentamos las diez formas para aprender idiomas online, y recursos para trabajar colaborativamente con los compañeros de clase. Esta lista, espero, puede servir para encontrar fuentes que son confiables. Pero recordemos, por supuesto, que lo importante siempre es la producción propia, y que simplemente “copiar” el contenido de estos sitios no nos asegura un buen aprendizaje.
  • Google Books: este recurso de Google es ideal para encontrar libros completos online. Nada más tenemos que ingresar una palabra clave, como si fuera un simple buscador, y nos dará los resultados de cientos de libros disponibles en el catálogo. A mí me ha servido muchísimo para diferentes disertaciones pues tiene una buena cantidad de libros específicos que son difíciles de conseguir en librerías. No todos los libros pueden accederse totalmente, pero gracias al buscador se nos resaltan las palabras claves dentro del mismo texto.
  • Google Scholar: similar a las búsquedas que realiza Google Books, Google Scholar nos ofrece una búsqueda limitada en las páginas donde aparecen publicados artículos relacionados con el tema. A diferencia del buscador normal de Google, que usualmente sería nuestra primera opción, Google Scholar tiene un sistema de ranking basado en el peso académico del documento, dónde fue publicado, quién lo escribió, y cuántas veces se lo ha citado en otras publicaciones. Es una herramienta interesante para acceder a textos que aún no fueron publicados en volúmenes específicos, como ensayos, entre otras cosas.
  • Academic Resources: este blog funciona con otro formato pero también puede ser útil en otras formas. Dentro de este portal encontraremos artículos interesantes orientados a la vida académica, como puede ser escribir contenido original sin el uso del plagio (algo importante cuando usamos Internet como fuente), consejos para la vida académica, y muchas cosas más. El sitio está concentrado en ayudarnos a ser buenos estudiantes, más que a proveernos información. Lamentablemente sólo se encuentra disponible en idioma inglés.
  • Project Gutenberg: otro sitio interesante (aunque también en inglés), es este proyecto dedicado a ofrecer ebooks totalmente gratuitos. Esta puede ser una buena fuente de artículos y libros raros, también ideal para estudiantes de historia que deseen. Los libros de Project Guttenberg fueron digitalizados por sus voluntarios, y aquellos interesados en que el sitio siga adelante pueden hacer una donación a través de PayPal. Se trata de una iniciativa para poder poner al alcance de todos el placer de la lectura, pero también puede servir como fuente de información.
  • Wikiteka: este proyecto colaborativo es interesante pero en cierta forma tiene que ser tomado entre pinzas. Puede utilizarse como una guía donde encontrar información y seguir buscando a través de métodos un poco más confiables, porque, como todas las cosas, Wikiteka está sujeta al error humano de las personas que colaboran en ella. Dicho esto, pienso que es un recurso genial para obtener información primaria a través de la cual se puede ir desprendiendo ideas y fuentes de información más elaboradas y específicas. Los artículos están rankeados de acuerdo a un “karma”, la puntuación que los usuarios del sitio le asignan a cada información.

martes, 6 de septiembre de 2011

10 herramientas para estudiar y hacer trabajos en grupo

Ahora que ha llegado septiembre, muchos volvemos al trabajo después de las vacaciones veraniegas y, otros muchos, también volvemos a clase. He de reconocer que la tecnología facilitó mucho los trabajos que tenía que hacer en la Universidad y no lo digo por el acceso a nuevas fuentes de información (que aumentaron exponencialmente), sino por las herramientas que pude utilizar para coordinarme con mis compañeros para hacer trabajos en grupo sin necesidad de tener que quedar físicamente.
He de reconocer que, hace diez años, Messenger de Microsoft fue un servicio que nos ahorró más de una quedada física y nos permitió coordinarnos bastante bien para discutir y revisar trabajos que teníamos que entregar en clase; lógicamente, hoy en día contamos con muchos más recursos que podemos aprovechar para coordinarnos con nuestros compañeros, mantener reuniones virtuales o, directamente, escribir de manera colaborativa. A nuestra disposición podemos encontrar herramientas tanto gratuitas como de pago pero, teniendo en cuenta que nos vamos a orientar a aquéllos que estudiáis, vamos a centrarnos en herramientas gratuitas que os permitan estudiar y realizar trabajos en grupo. Comencemos.

Reuniones virtuales

Uno de los principales problemas a la hora de hacer un trabajo en grupo es ponerse de acuerdo con nuestros compañeros para buscar un intervalo temporal que encaje bien con la agenda de todos. Si, además, tus compañeros, o tú mismo, estáis trabajando el problema se multiplica porque el tiempo disponible es mucho menor y, al final, los únicos ratos disponibles son durante la noche. La verdad es que esto se complica mucho más si a los problemas de tiempo le sumamos la dispersión geográfica pero existen algunas herramientas con las que podemos suplir estas carencias.
  • Skype es un servicio de telefonía IP que permite la realización de videollamadas, llamadas a teléfonos móviles, fijos o a otros usuarios de Skype, además de incluir un chat. En definitiva, Skype nos ofrece una gran variedad de posibilidades a la hora de comunicarnos con nuestros compañeros. Con Skype podríamos organizar un chat múltiple o una llamada múltiple (las videollamadas múltiples se reservan a un servicio de pago) con la que poder discutir a viva voz con nuestros compañeros y poner en común nuestras ideas. Por otro lado, a la hora de estudiar, nos ofrece una manera rápida para consultar dudas con nuestros compañeros o, incluso, con nuestros profesores.
  • Gtalk, desde su lanzamiento, me ha ayudado mucho para trabajar con mis compañeros. Al igual que Skype, nos permite realizar videoconferencias, chatear y, desde el año pasado, podemos agregar más gente a las conversaciones, por lo que también podemos organizar reuniones virtuales a través de este servicio. Tanto Gtalk como Skype, si así lo deseamos, guardan registro de nuestras conversaciones escritas, algo muy útil para recordar lo que se comentó, hacer un resumen o un acta o, directamente, repartir las tareas entre nuestros compañeros.
  • Google+ creo que da un salto cualitativo con respecto a Skype y Gtalk. Si bien Gtalk se incluye en Google+, la red social de Google nos ofrece un servicio que se puede aprovechar muy bien para poder trabajar en grupo o, simplemente, para estudiar, consultar dudas u organizar una tutoría online: las quedadas (o hangouts). Con los hangouts en Google+ podemos organizar reuniones virtuales con nuestros compañeros en las que les veremos, les oiremos y, además, la persona que toma la palabra permanece en primer plano, por lo que será fácil seguir la conversación. Con Google+ se alcanza un nuevo nivel en la telepresencia (de bajo presupuesto) que puede ser aprovechado muy bien en este nuevo curso académico.


Almacenamiento en línea

A la hora de trabajar de manera coordinada con nuestros compañeros, o simplemente para tener ordenados nuestros propios documentos, no está de más aprovecharnos de la ventajas de la nube y usarla de almacén de nuestros archivos. Por su facilidad de uso (y su facilidad a la hora de gestionar permisos y visibilidades), creo que podemos empezar con dos servicios de uso muy extendido:
  • Dropbox es un servicio que, en su modo gratuito, nos ofrece 2 GB de espacio de almacenamiento y con el que podemos guardar archivos de todo tipo y acceder a éstos desde múltiples clientes (desde el escritorio de Windows hasta nuestro smartphone). Compartir con otros usuarios de Dropbox archivos es muy sencillo, podemos almacenarlos en una carpeta pública y enviarles los enlaces o, directamente, compartir una carpeta con ellos y darles permisos tanto en lectura como escritura.
  • Google Docs, realmente, también es otro sistema de almacenamiento en la nube porque, además de ser una herramienta ofimática, nos permite subir imágenes, vídeos y documentos (que también podremos compartir con otros usuarios otorgándoles los permisos que estimemos oportunos).
Usar un repositorio de documentos es fundamental para trabajar coordinados, de esa forma, evitamos el envío de múltiples correos con distintas versiones de los documentos que, cuando toca unirlos en un documento final, no hay manera de averiguar dónde está la última versión o si alguien realizó una modificación sobre una versión obsoleta. Usando algún servicio como éstos, la última versión siempre será la que está en la red.
Por otro lado, usar un almacenamiento en la nube nos puede ahorrar algún disgusto que otro si, por ejemplo, aún no hemos interiorizado la necesidad de realizar backups de nuestros archivos.

Edición de documentos

Escribir documentos en local, y luego subirlos a la nube, puede ser una opción perfectamente válida, sin embargo, podemos optimizar aún más nuestra forma de trabajar. Existen aplicaciones que nos permiten escribir nuestros documentos, gracias a la nube, desde nuestro navegador y, a partir de ahí, poder compartirlos con nuestros compañeros para qumentarlos, aportar más información o consultarlos. Estudiar en grupo, compartir impresiones, apuntes o textos, nos puede aportar mucho y puede ser una buena técnica para afrontar nuestros exámenes.
  • Google Docs, como decíamos antes, es una suite ofimática en la nube, es decir, podemos crear (y modificar) documentos de texto, hojas de cálculo o presentaciones que, además, podemos compartir con nuestros contactos. De esta manera, nuestros contactos podrán acceder a estos documentos y, si les hemos dado permisos de escritura, podrán escribir sobre ellos (evitando las versiones de los archivos y los bombardeos de mensajes de correo). Pero uno de los detalles que más me gustan de Google Docs es la función de comentarios con la que podemos ir agregando notas y generar un debate sobre los contenidos con nuestros compañeros.
  • Docs, que ahora mismo está en fase beta, es un Microsoft Office en la nube pero asociado a Facebook, es decir, un servicio soportado por Microsoft para Facebook y al que se accede con un usuario en esta red social. Con este servicio podremos realizar, básicamente, las mismas cosas que con la versión de escritorio (documentos de texto, presentaciones y hojas de cálculo), eso sí, con la particularidad de que podremos compartir los documentos con nuestros contactos de Facebook.
  • Evernote es, junto con Google Docs, uno de mis favoritos. Evernote es un cuaderno virtual con el que podemos capturar textos de páginas web, tomar notas y visualizarlas desde su cliente de escritorio, desde la web o desde nuestro teléfono móvil. Pero, además, es una aplicación muy interesante porque nos permite compartir las notas con nuestros contactos, ya sea enviándoselas individualmente o compartiendo una libreta concreta.

Gestión de tareas y planificación

Una buena planificación es un gran aliado para estudiar o para afrontar un trabajo de clase. Si no gestionamos nuestro tiempo adecuadamente o no planificamos nuestras jornadas de estudio para tengamos tiempo para estudiar antes del examen (y no la noche previa) quizás un par de herramientas puedan ayudarnos a estar siempre al día y a recordar qué tareas tenemos pendientes.
  • Google Calendar es una aplicación que ocupa un lugar especial entre todas las que uso porque dirige gran parte de mi día a día. Gracias a Google Calendar podremos establecer un calendario con nuestras fechas clave (exámenes, trabajos a entregar, etc) o la planificación de lo que tenemos que hacer (asignaturas a estudiar cada día, clases, etc) con la posibilidad de sincronizar esta información con una gran variedad de dispositivos. Por otro lado, gracias a la posibilidad de compartir calendarios, podremos coordinarnos con nuestros compañeros y compartir con ellos fechas clave.
  • Remember The Milk es un gestor de tareas en el que apuntar las tareas que tenemos pendientes, los trabajos a entregar, citas que tenemos o las asignaturas que nos toca estudiar cada día. Este sencillo gestor nos ofrece, además de un cliente web, aplicaciones para iOS, integración con Gtalk, con Twitter o Google Calendar.

Buscando la combinación perfecta

Y una vez que hemos repasado las principales ventajas de cada herramienta, ¿por cuál nos decidimos? Bueno, eso es más una cuestión personal que otra cosa.
Bajo mi punto de vista, combinar Google+ con Gtalk puede ser un buen tándem que cubra las necesidades de comunicación y permita a los estudiantes trabajar de manera colaborativa. Por otro lado, Google Docs para editar documentos y Dropbox para almacenar documentos no editables, creo que solventarían estupendamente las necesidades de edición y almacenamiento de documentos. Finalmente, para la gestión de tareas, Google Calendar es una muy buena opción.

    lunes, 5 de septiembre de 2011

    Robo de identidad en redes sociales, ¿qué hacer? Parte 2

    ¿Qué podemos hacer? ¿Cómo actuar ante una suplantación de identidad?

    Si hemos sido víctima de un robo de identidad o sospechamos que algo no funciona bien debemos actuar rápidamente pero sin perder la calma.
    Si aún tenemos acceso al servicio, es decir, nuestras credenciales siguen valiendo, es el momento de cambiar las contraseñas de todos los servicios a una que no guarde un patrón similar y que, además, no contenga cadenas de caracteres significativas (apellidos, nombres, ciudades, fechas de nacimiento, etc). Dentro de lo malo, sería el escenario más favorable puesto que podríamos atajar el problema de manera autónoma, eso sí, bueno es dar una vuelta por nuestras cuentas para revisar las publicaciones realizadas. De hecho, deberíamos de esta manera si nuestra contraseña se viese expuesta por cualquier motivo (aunque no haya indicios de robo o suplantación).
    En el peor de los casos podríamos estar sin acceso a nuestra cuenta de correo y/o a cualquiera de nuestros perfiles sociales. En tal caso tenemos que mantener la calma y abordar el problema desde dos frentes: recuperar el control de nuestras cuentas y poner el caso en conocimiento de las autoridades.
    Para poder recuperar el control de nuestras cuentas, prácticamente, todos los servicios tienen publicado un procedimiento que regula cómo contactar con los responsables del servicio para informar de la pérdida del control de nuestra cuenta, solicitar una suspensión temporal de la actividad de la misma o volver a recuperar el control de ésta:
    Además, para evitar que no nos hagan responsables de lo que hagan o publiquen desde nuestros perfiles (denuncias de terceros, inclusión en alguna lista negra, etc), debemos informar a las autoridades de lo que ha sucedido, en el caso de España, ante la Policía o la Guardia Civil y ante la Agencia de Protección de Datos.
    Consejos Seguridad

    ¿Cómo podemos estar prevenidos?

    Aunque nadie está libre de ser víctima de un robo de identidad, sí que es verdad que podemos ponérselo algo más complicado a los que intentan acceder a nuestros datos, simplemente, siguiendo unas pautas que nos ayudarán a estar mejor protegidos:
    • Nunca usar la misma contraseña en todos los servicios en los que estamos registrados y, además, no usar contraseñas sencillas que sean fácilmente asociables a nosotros (fechas de nacimiento, nombres, apellidos, mascotas, etc).
    • No compartir la contraseña de acceso con nadie y cambiarla tras un tiempo prudencial, mínimo tres meses al año y nunca repetir como si fuese una secuencia.
    • En equipos compartidos, o de uso público, usar el modo de navegación anónimo o vaciar caché, historial, contraseñas y formularios guardados.
    • Utilizar navegación segura en todos los sitios web que lo permitan, ya sea configurándolo así o usando algún complemento como HTTPS Everywhere, sobre todo, cuando accedamos a través de redes inalámbricas sin cifrar.
    • Prestar atención a los sitios web a los que solemos acceder para ver si han sufrido algún cambio sustancial o, en el caso de la banca electrónica, no aparecen como sitios seguros.
    • No dejar nuestro equipo sin vigilancia, desbloqueado y con sesiones abiertas.
    • Jamás enviar contraseñas por correo electrónico. Servicios web como Facebook o Twitter, o la banca electrónica, nunca nos van a pedir por correo electrónico que les enviemos la contraseña y, si recibimos algún correo así, seguramente sea un intento de pishing.

    Robo de identidad en redes sociales, ¿qué hacer? Parte 1

    Internet ha revolucionado nuestra forma de comunicarnos con la gente que nos rodea y, en muchos casos, nos ha sirve de puente para establecer nuevos contactos profesionales o conectar con gente con aficiones o inquietudes comunes. Las redes sociales son un instrumento con el que mucha gente permanece en contacto con sus amigos, busca empleo o comparte sus fotos o vídeos, sin embargo, ante este enorme caudal de datos personales que viajan por la red, encontramos que existen personas con no muy buenas intenciones que intentarán acceder a estos datos para comerciar con ellos o, en algunos casos, suplantar nuestra identidad.
    Quizás pueda parecer exagerado pero según el observatorio europeo, el 4% de los ciudadanos de la Unión Europea fue víctima de robos de datos personales y/o suplantaciones de identidad, cifra que aumenta en los casos de España y Bulgaria con un 7% de los internautas de estos países. De hecho, para que tengamos en cuenta la gravedad de la situación, el 3% de los internautas europeos sufrió pérdidas financieras debido al uso fraudulento de su tarjeta de crédito o a ataques de phishing (con Letonia a la cabeza con un 8% de sus internautas).
    Pensemos que nuestros perfiles en Facebook y en Twitter, de alguna forma, son también nuestra tarjeta de presentación y, en unas manos inadecuadas, podrían causar un gran daño a nuestra reputación; es por ello por lo que debemos extremar las precauciones para evitar que esto suceda y, si tenemos la mala fortuna de ser víctima de una suplantación de identidad, actuar rápidamente para mitigar el daño causado y atajar el problema lo antes posible.

    ¿En qué consiste un robo de identidad?

    Un robo de identidad consiste en el acceso no autorizado a alguno de nuestros perfiles, nuestra cuenta de correo o a nuestra cuenta en la banca online, es decir, cuando alguien consigue nuestro usuario y contraseña en un servicio o es capaz de averiguar nuestra clave o la respuesta a la “pregunta secreta”.

    El robo de identidad es mucho más antiguo que las redes sociales, de hecho, ocurría si a alguien le robaban su documento de identidad o su tarjeta de crédito y, por ejemplo, realizaban compras en su nombre. Sin embargo, la extensión del uso de servicios online ha propiciado la aparición de robos de identidades digitales, ya sea para espiar lo que hace/dice alguien, manchar su nombre, suplantarle o robarle datos confidenciales.

    ¿Cómo pueden robar el acceso a nuestra cuenta?

    Un despiste, por ejemplo, puede propiciar un acceso no autorizado a alguna de nuestras cuentas. ¿Despistes? Sí, por ejemplo, dejarnos la sesión abierta en un equipo de uso compartido o dejar nuestro equipo con sesiones abiertas en el navegador y dejar que alguien lo utilice (sin nuestra supervisión), acciones a las que no les damos importancia pero que implican la exposición de nuestras cuentas a un tercero.
    Al igual que avanza la tecnología, también avanzan los métodos que siguen estos “ladrones digitales” para intentar acceder a nuestros datos. FireSheep, que nos aterrorizó el otoño pasado, no fue más que un aviso que realizó un experto en seguridad que nos mostró lo vulnerables que éramos en un congreso, en una cafetería o en un hotel en la que la red inalámbrica no estuviese cifrada.

    Pero, quizás, el mayor de los riesgos esté en nosotros mismos. Una mala política personal de contraseñas puede ser un problema para la preservación de nuestra identidad digital. Usar la misma contraseña en todos los servicios web en los que estamos registrados en un gran riesgo, básicamente, porque si se compromete uno, todos lo están. Este es uno de los fallos más comunes que junto a compartir la contraseña con amigos y/o familiares, apuntar la contraseña en las notas del móvil o en un papel que guardamos en la cartera y poner una obviedad en la respuesta de las “preguntas secretas” son malas prácticas que comprometen nuestros datos. Ponérselo complicado a estos “amigos de lo ajeno 2.0” está en nuestras manos y la contraseña es algo que definimos nosotros mismos.

    ¿Cómo podemos darnos cuenta?

    Desgraciadamente, el robo de identidad se detecta de manera reactiva, es decir, nos enteramos cuando ha sucedido y hemos notado alguno de sus efectos.
    ¿Efectos? Sí, imaginemos que un día intentamos acceder a nuestra cuenta de correo electrónico o a nuestro perfil en Facebook y por mucho que repetimos la contraseña, ésta aparece como invalida. Intentamos recuperar la contraseña a través de la pregunta secreta pero tampoco somos capaces de dar con al respuesta correcta; al poco, uno de nuestros amigos nos llama para preguntarnos por una publicación fuera de tono que hemos realizado en Facebook y cuando vamos al cajero automático encontramos una compra, pagada a través de PayPal, que no hemos realizado.

    Aunque parezca una pesadilla o el guión de un telefilme, es algo que podría suceder y que, de hecho, sucede. Normalmente el usuario se entera después de que haya pasado y, en los casos de pishing o en los robos de documentos de identidad, las víctimas se han encontrado en listas de morosos por impagos de facturas de compras que jamás realizaron. En el mundo de las redes sociales también podría costarnos algún disgusto porque, si alguien entrase en nuestra cuenta de LinkedIn y le dejase un mensaje nada amigable a nuestro Director General, seguramente, no le hiciese demasiada gracia.